9.11.10

formé parte de ti

Una biblioteca municipal en Irlanda, un viejito que no faltaba nunca, las lapiceras cortitas, de tres colores, llevaba unos papeles grandes, como de arroz, ahí escribía día tras día, tomaba apuntes, no sé en verdad qué es lo que hacía.

El tipo me gustaba. Probablemente era el único de la sala que no estudiaba idiomas, el único local. Estaba siempre calladito. Lo apreciaba. Me daban ganas de tomar su cara entre mis manos, alzarle la cabeza y decirle: "Muy bien, eso está muy bien".

Me erizaban, los charlatanes me erizaban. Lanzaba miradas de rayos, deseaba que se cayeran al salir por las escaleras. Después me enfocaba un poco, después me enredaba con algún cable o algún pensamiento. Es jodido estudiar en la bibliotecas, son lugares medio muertos para gente extraña que no se lleva bien consigo misma. No sé, digo. Es que volví a Argentina, donde todos analizamos de más.

5.11.10

decorar los cascotes, de paseo en palermo rúcula

En Palermo Soho impera el hippie que compra libros de arte a 150 pesos, elije una mesa en la vereda de un restaurante decorado con paja y vidrios deformes atendido por camareras con acento concheto, el que juega a estar en Milano desde la adoquinada acera porteña. Las manzanas de Buenos Aires tienen ese desfase.

También tenemos el defecto italiano de los tipos que sacan pecho, gafas negras y bien depilado. El hombre casual de negocios que habla en Blackberry y corre al distribuidor oficial de Apple detrás de un iPad. Porque a los de la manzanita no les cierra desembarcar en Argentina. Y todos los distribuidores se lamen oficiales. Con eso nos alcanza.

Están, además, los que se prometen leer un libro al mes. Esos lectores pragmáticos de redacciones o agencias, de PHs inventados -sin pasillo largo, nada de casa chorizo. Hay que leer a éste y al otro, al del libro en que tal película está basada. Ojealo a ése que tuvo una vida re difícil. Lo que escribe le sale de adentro, boludo.

Todo en este barrio que vecino son muecas de alegría de gente que quiere ser liviana y se acogota con jeans chupines. O se relajan con pantalones cagados. O les llega la data del tiro alto y a ahorcarse como hace mi viejo, no por snob sino por militancia antiestética. Es que además a mi papá le gusta estar bien ajustado.

No estoy criticando. Sólo tengo tiempo al pedo y pongo lo que vi en estos días.

1.11.10

abajo a la izquierda

Cuando tenés miedo a equivocarte empezás a hacer cálculos y a tratar de encorsetar la realidad en números. Agarrás un papel y escribís una listita. Después sumás y decidís. Buscás estar avalado, bien sea por los números, bien sea por los amigos, bien sea por la familia. Entonces, decía, hacés cuentas. No vaya a ser cosa de caer en el terreno de la desgracia, de la mala decisión, de la oportunidad perdida.

Ser conservador tiene poco que ver con apoyar un régimen militar o un modelo económico. Es un estilo de vida estreñido que se presenta socialmente como sensatez. Es vivir comprando al contado y con garantía. Lo primero, para no deberle nada a nadie. Lo segundo es por las dudas. Osho dijo que por culpa de la educación científica la gente ha perdido la confianza en el sentido interno. Hoy me meto adentro y consulto a mi intuición. Después dejo que me oriente. Para atajar penales en el fútbol siempre fue una buena consejera. Rara vez se equivocaba de punta.

30.10.10

flotá baldosa

En línea desde mi casa nueva, recién mudado, fregué escalón por escalón, el inodoro, pasé la aspiradora, me intoxiqué con la lavandina, las manos arrugadas y un poco violetas. Me queda arreglar el piso que se despega, pero ya hago pie acá. Esta noche es mi primera noche, los compacts apilados en dos filas en orden alfabético, los libros también y las revistas, por número. La tele prendida porque si no no tengo conexión, el iPod al equipo y de ahí al ambiente. Releo y me siento un snob. Después me veo las uñas de los pies y cambio de idea.

Sigo escribiendo para llenar el hueco y reflotar del descanso. El piso ya está seco, tengo que volver arriba, mover las cajas, darme un baño, encerar los huecos.

Meteré todo en un cajón y a la mierda.

27.10.10

jugo de tomate frío

Mi vieja entró al living, nos miró a papá y a mí, y soltó, como quien acerca la peor de las noticias: "Murió Néstor Kirchner". Te juro que dijo el nombre completo.

Me puse de pie, nos miramos todos a los ojos. Fuimos a la cocina y prendimos la tele. Imágenes de Kirchner, la locutora repitiendo la poca información con la que contaba.

Los otros dos grandes sucesos no personales que recuerdo son el atentado a las torres gemelas y la muerte de pappo. Tengo, además, recuerdos vagos de escuchar disparos en el alzamiento de la tablada, nebulosas de los atentados a la amia y a la embajada de israel.

No sé, es un día para poner algo.

26.10.10

todo apunta a que se trata de un nuevo caso de balconing

Hace diez días volví a Buenos Aires, después de dos años de excursión-residencia por el exterior. No fueron muchas las cosas que cambiaron por mis pagos. Lo primero que me llama la atención es lo gordo que está Charly García. Me acuerdo de haberlo visto en el año 97 en la disquería Musimundo del shopping Alto Palermo, enfrente de donde el rocker vivió durante tantos años. Estábamos con Mati husmeando CDs y el tipo se apareció ahí con su metro noventa y sus -pongamosle- 62 kilos de peso. Daba la impresión de haberse escapado de la morgue o de una clase de anatomía en la que oficiara de modelo. Ni rastros de ese Charly queda en la actualidad. Pensar, por otro lado, que fue el primero en saltar desde el balcón de la habitación de un hotel a la pileta, una práctica hoy extendida entre los turistas alemanes en las Islas Baleares y catalogada por los medios como balconing. No quería dejar de mencionarlo.


20.10.10

mar aquí mar allá

Volver a casa es mezclarse y dar, pistear y resistir. Caminar poseído esquivando todo lo que te cruza en el centro y microcentro. Volver es rápido, no se tarda nada, bajás del avión y te espera algo que es igual a lo de antes pero sutilmente transformado. El transformado, en verdad, puede que seas vos. Volver no es con la frente marchita, nunca, es algo que se hace de a golpe o de a poco, con más entusiasmo que miedo. Volver es explicarles a los otros que uno es el mismo pero que no se fue al pedo. Que allá fue distinto y quiere mantenerlo. Es explicar y chocar y evitar mirar por encima del hombro o por debajo. Es también tratar de encontrar acá los pequeños tesoros que tenías allá, como sea, volver es entender que la búsqueda no terminó sino que está más orientada, es saber que de acá en adelante tiene que ser cada vez más intensa, a paso doble o acelerada, o más bien lenta para tomarse tiempo e ir hacia donde indique el deseo. Volver, regresar, en días como éstos donde pasa tanto y rápido y todo y rápido es fabricar un lugar para que habite uno mismo, es teclear sin pensar y contradecirse sin pudor. Si tuviera la habilidad escribiría sin puntos, apenas las comas, porque así es cómo se siente. Y se expresa como se puede.

BRAND

17.10.10

de obsesiones

Hasta hace poco tiempo, una de mis obsesiones consistía en vigilar que nadie dijera nada discriminatorio. Así, me había convertido en un policía de la corrección política. Cualquier insinuación que denostara a otra persona o grupo por ser, por ejemplo, de piel más oscura, se ganaba mi condena enérgica, mi desprecio a viva voz o en silencio, lo que es mucho peor porque te hace tragar el veneno y ser inauténtico.

Suavizado, traicionando mis principios más rígidos, ahora dejé de ver racistas en todos lados: me los tomo con humor, me permito reírme del asunto. También entiendo que no es necesario ir por la vida haciéndose el bueno, es enfermizo. Siempre es mejor darle un descanso al comisario.


De un tiempo a esta parte, otra obsesión se abre paso en mí. Ahora pongo minuciosa atención en ver si el otro me escucha o si simplemente usa el diálogo conmigo como excusa para contar sus experiencias. Gente como mi amigo Chester lo sabe de sobras. Sabiéndome imbancable regula sus anécdotas, ejercita la atención sostenida, me explica por qué viene a cuento su historia. Se esfuerza porque no me deprima en el diálogo.

Hace poco descubrí que las mujeres tienen mayor tendencia a la escucha, o al menos, no tienen la necesidad de interrumpir con sus vivencias las narraciones del otro. También supe que las charlas donde más se indaga son aquellas que se tienen de costado, preferentemente mirando un río o caminando a la par en un parque. Así deberían ser las sesiones con los psicoanalistas.

la próxima vez que tenga un diálogo conmigo, relájese o tómeselo con humor, o pídale consejo a Chester, de paso, lea su blog

gracias por la foto

15.10.10

volutas

Si no hubiera aprendido nada, la banda de sonido sería un tango que silba volver con la frente marchita.

Acobardado buscaría refugio en el regazo de la vieja que siempre reclama el tanguero.


Pero la melodía, esta vez, es otra, y silba alternativas, diagrama la esperanza, intenta no repetir ni soplar.

Hago pie en este jet lag emocional. Volver a delgado siempre es un desafío: una oreja mojada, un mano a mano con el de antes, una broma de dudoso gusto.

Para ajustar la tuerca primero hay que desajustarla. Cuantas veces sea necesario.

Irse para volver estimulado.

Foto: A!

1.10.10

ronco un poco nada más

Un  loco diciendo que no está loco sino confundido. Una piba de 16 que pide temblando otra oportunidad. Un angelito de noche, dibujado, que intuye el fin de la inocencia. La madre que dice perdón me equivoqué. Celos rotos que de un chispazo se confirman. Mis ganas de mezclarte y rajar el pasado. Un estanio en ovillo que pica al soldador.