Mostrando entradas con la etiqueta buenos aires. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta buenos aires. Mostrar todas las entradas

29.12.10

23 deseos 2011


Quiero…

Enamorarme de 3 nuevos músicos

Aprender a tocar el saxo

Huir de la pentatónica

Enterrar para siempre Perro Bulldog, mi hit adolescente

Ser un buen meditador

Aprender a componer

Ponerle letra a una canción ajena

Aprender a cocinar 3 platos elaborados

No pensar en volver

Traer a los que valgan la pena, a los imprescindibles

Leer mucho sobre budismo

Encontrar mis refugios ciudadanos

Hacer mi casa acogedora

Meterme en una zapada e improvisar

Creerme la del sahumerio

Ganar plata para no tener que limpiar

Encontrar a la gente indicada

Hacer acá lo que me gustaba allá

Buscar un poco menos y valorar un poco más

Ser un tío (uncle) copado

Ver más seguido a los buenos

Sacar con la guitarra una canción completa de oído

Que Spinetta me dé un beso en la frente


Inspirado en: Eterna Cadencia

14.12.10

Espiado de celular en el colectivo 168 - 08:40am

No se si estaras despierta pero te escribo para decirte que te AMO CON LOCURA y que sos mi SEÑORA.
Hombre, 28-30 años.

Título para España: Espiado de móvil en el bus 168 - 08:40am

30.11.10

así alsur hayún lugar


La casa debería ser un lugar sagrado, la expresión religiosa de sus habitantes.

La casa es el principio de todo, cimientos de espiritualidad y entusiasmo. Punto de partida de un día que valga la penga. Refugio donde reponer energías a la vuelta. La casa es el espacio a cuidar y a tener en cuenta. La calle interna de todos nuestros quereres.



En la casa religiosa la comunicación es atmosférica, las cosas fluyen y se transmiten por gestos, la espontaneidad es un valor que se coloca en un altar. Esta casa no es de dios sino de todos los que en ella transitan. De día es movimiento y de noche circula quietud. No hay ofrendas ni oro ni bancos dados vuelta. Hay dos o tres hippies y una actitud genuina de sorpresa. También hay tele, como punto de reunión. Pero no aliena, tranquilos, es una más en la charla.

En la casa magnética las velas se encienden para celebrar. Pueden ser de las largas o de las chatitas redondas.

Cuando se corta la luz, todos se acuestan boca arriba en el suelo. Los adornos son de cera, vidrio y cartón pintado. La casa está llena de fotos, la pared es un álbum que se renueva a diario. Los marcos, cosidos a mano o a máquina

Las cartas que llegan a la casa encendida nunca contienen números, pastillas ni plata. Los bordes son flecos garabateados de risa. Toda una ilusión de regalería.

En esta casa ya no aparece nada fruncido. No hay monumentos y los carteles de bienvenida no están porque se sobreentienden. La escenografía se calló de promesas que sus habitantes no puedan cumplir. Hay, pues, lo que hay.


Relacionados:

1.11.10

abajo a la izquierda

Cuando tenés miedo a equivocarte empezás a hacer cálculos y a tratar de encorsetar la realidad en números. Agarrás un papel y escribís una listita. Después sumás y decidís. Buscás estar avalado, bien sea por los números, bien sea por los amigos, bien sea por la familia. Entonces, decía, hacés cuentas. No vaya a ser cosa de caer en el terreno de la desgracia, de la mala decisión, de la oportunidad perdida.

Ser conservador tiene poco que ver con apoyar un régimen militar o un modelo económico. Es un estilo de vida estreñido que se presenta socialmente como sensatez. Es vivir comprando al contado y con garantía. Lo primero, para no deberle nada a nadie. Lo segundo es por las dudas. Osho dijo que por culpa de la educación científica la gente ha perdido la confianza en el sentido interno. Hoy me meto adentro y consulto a mi intuición. Después dejo que me oriente. Para atajar penales en el fútbol siempre fue una buena consejera. Rara vez se equivocaba de punta.

20.10.10

mar aquí mar allá

Volver a casa es mezclarse y dar, pistear y resistir. Caminar poseído esquivando todo lo que te cruza en el centro y microcentro. Volver es rápido, no se tarda nada, bajás del avión y te espera algo que es igual a lo de antes pero sutilmente transformado. El transformado, en verdad, puede que seas vos. Volver no es con la frente marchita, nunca, es algo que se hace de a golpe o de a poco, con más entusiasmo que miedo. Volver es explicarles a los otros que uno es el mismo pero que no se fue al pedo. Que allá fue distinto y quiere mantenerlo. Es explicar y chocar y evitar mirar por encima del hombro o por debajo. Es también tratar de encontrar acá los pequeños tesoros que tenías allá, como sea, volver es entender que la búsqueda no terminó sino que está más orientada, es saber que de acá en adelante tiene que ser cada vez más intensa, a paso doble o acelerada, o más bien lenta para tomarse tiempo e ir hacia donde indique el deseo. Volver, regresar, en días como éstos donde pasa tanto y rápido y todo y rápido es fabricar un lugar para que habite uno mismo, es teclear sin pensar y contradecirse sin pudor. Si tuviera la habilidad escribiría sin puntos, apenas las comas, porque así es cómo se siente. Y se expresa como se puede.

BRAND

17.10.10

de obsesiones

Hasta hace poco tiempo, una de mis obsesiones consistía en vigilar que nadie dijera nada discriminatorio. Así, me había convertido en un policía de la corrección política. Cualquier insinuación que denostara a otra persona o grupo por ser, por ejemplo, de piel más oscura, se ganaba mi condena enérgica, mi desprecio a viva voz o en silencio, lo que es mucho peor porque te hace tragar el veneno y ser inauténtico.

Suavizado, traicionando mis principios más rígidos, ahora dejé de ver racistas en todos lados: me los tomo con humor, me permito reírme del asunto. También entiendo que no es necesario ir por la vida haciéndose el bueno, es enfermizo. Siempre es mejor darle un descanso al comisario.


De un tiempo a esta parte, otra obsesión se abre paso en mí. Ahora pongo minuciosa atención en ver si el otro me escucha o si simplemente usa el diálogo conmigo como excusa para contar sus experiencias. Gente como mi amigo Chester lo sabe de sobras. Sabiéndome imbancable regula sus anécdotas, ejercita la atención sostenida, me explica por qué viene a cuento su historia. Se esfuerza porque no me deprima en el diálogo.

Hace poco descubrí que las mujeres tienen mayor tendencia a la escucha, o al menos, no tienen la necesidad de interrumpir con sus vivencias las narraciones del otro. También supe que las charlas donde más se indaga son aquellas que se tienen de costado, preferentemente mirando un río o caminando a la par en un parque. Así deberían ser las sesiones con los psicoanalistas.

la próxima vez que tenga un diálogo conmigo, relájese o tómeselo con humor, o pídale consejo a Chester, de paso, lea su blog

gracias por la foto

15.10.10

volutas

Si no hubiera aprendido nada, la banda de sonido sería un tango que silba volver con la frente marchita.

Acobardado buscaría refugio en el regazo de la vieja que siempre reclama el tanguero.


Pero la melodía, esta vez, es otra, y silba alternativas, diagrama la esperanza, intenta no repetir ni soplar.

Hago pie en este jet lag emocional. Volver a delgado siempre es un desafío: una oreja mojada, un mano a mano con el de antes, una broma de dudoso gusto.

Para ajustar la tuerca primero hay que desajustarla. Cuantas veces sea necesario.

Irse para volver estimulado.

Foto: A!